Verdades impopulares

Periodista Colombiano Daniel Coronel

Periodista Colombiano Daniel Coronel

Los procesos de paz no son carreras de velocidad, son pruebas de resistencia. Desde 1980 hasta hoy han prosperado 11 procesos de paz en el mundo. Ninguno de ellos fue resuelto de manera relámpago y en ningún caso existía confianza en la buena fe de las contrapartes al comenzar la negociación.

El largo camino de construcción de los acuerdos partió siempre de la desconfianza recíproca entre los negociadores y el escepticismo de una buena parte de la sociedad.

Firmar el acuerdo de paz en Irlanda del Norte tomó 21 años, en El Salvador fueron 10, 11 en Guatemala, 14 en Angola, cinco en Sudáfrica y cuatro en Nepal.

En todos esos países había una parte de la población que quería buscar la paz de manera negociada y otra parte que pensaba que la única forma de lograrla era persistir –exclusivamente– en la salida militar. Esto no ocurría únicamente entre la población civil sino en sectores de las organizaciones irregulares que protagonizaban el conflicto.

Dicho de otra manera, en los procesos de paz surgen sectores guerreristas en uno y otro lado. Es lo normal. En ningún país ha sucedido de otra manera.

La negociación no significa legitimar a la contraparte.

La paz se hace con la gente con la que un grupo social no está de acuerdo, no respeta y ocasionalmente odia. Con los demás no hay necesidad de hacer la paz porque tampoco hay necesidad de ir a la guerra. Con ellos se puede solucionar los eventuales conflictos de manera pacífica.

El gobierno británico no avalaba la legitimidad de los sangrientos atentados del llamado Ejército Republicano Irlandés (IRA). Tampoco estaba el Reino Unido vencido militarmente al iniciar un proceso de paz con un grupo que había sido declarado –nacional e internacionalmente– como terrorista.

Lo que hace Gran Bretaña es abrir un canal de comunicación con esos terroristas para buscar el trámite pacífico de las diferencias. Pasaron varios años, varios gobiernos, además de varios ceses al fuego –algunos de ellos rotos– antes de que en abril de 1998 se firmara el acuerdo de paz de Viernes Santo.

Solo tres años después de la firma, en 2001, el IRA anunció que iniciaba su desarme y apenas en 2005 renunció públicamente a la lucha armada.

El cese al fuego es el primer paso en la construcción de una paz duradera.

Todos los procesos de paz que se han iniciado en medio de las hostilidades ganan credibilidad cuando derivan en periodos de tregua. Esos ceses al fuego son la prueba de que es posible vivir sin dispararse y de que las partes pueden honrar su palabra.

En Sierra Leona, Angola, Burundi y Guatemala, las treguas unilaterales y limitadas antecedieron a ceses al fuego y hostilidades bilaterales y definitivos.

Las partes tienen que aprender a lidiar con eventuales incumplimientos al cese al fuego impulsados por los miembros más radicales de cada lado. Por eso es necesario que exista un mecanismo imparcial de verificación.

Los procesos de paz suponen una dosis de impunidad.

La frase efectista “paz sin impunidad” siempre arrancará aplausos en la galería pero es absolutamente impracticable. El asunto no es si hay o no hay impunidad en un proceso de paz, sino cuánta es tolerable para la sociedad.

Las amnistías generales que existieron en una época han dado paso a fórmulas de justicia transicional y restaurativa. Es necesario que los crímenes cometidos durante el conflicto se reconozcan, se impartan condenas, se pida perdón a las víctimas y sean reparadas por sus victimarios.

Este es uno de los puntos de llegada de un proceso de paz, no un punto de partida.

Es inútil esperar que un victimario reconozca sus delitos antes de la terminación del proceso. Eso deslegitimaría su causa antes de culminar la negociación. Esa es una lección que le dejó al mundo el proceso sudafricano.

El arzobispo Desmond Tutu pronunció una frase contundente: “Sin perdón no hay futuro, pero sin confesión no puede haber perdón”.

El resultado de un proceso de paz –la mayoría de las veces– es incompleto e imperfecto pero siempre será mejor que la guerra.

¿Qué cambiará en Colombia?

Maria Isabel Rueda

Maria Isabel Rueda

Ya había comenzado a cambiar todo desde que salimos de esa rosca mafiosa que se tenía tomado al fútbol colombiano y que jamás nos habría dejado avanzar, porque le apostaban a que el asunto era con sobornos de plata y no con fibra y calidad.

Nunca olvidaré como periodista el dolor de saber que la Selección Colombia había clasificado al mundial de 1990 en Italia porque Pablo Escobar había comprado el ‘agache’ de un equipo para que Colombia clasificara. Escuché con toda claridad la grabación en la que Maturana agradecía el regalo al “Doctor”. Hoy, gracias a Dios, James, Cuadrado, Ospina, Quintero, Jackson, Armero, hasta a mi Falqui –así no hubiera jugado–, y sobre todo el profesor Pékerman, nuestro fútbol pertenece a otras épocas. Particularmente nos caló el estilo del técnico hermético con el periodismo deportivo y cero showman en reportajes y entrevistas. De eso quizás provino en parte su gran autoridad. Hoy digo sin lágrimas en los ojos que ni en el triunfo ni en la derrota nos hicieron falta ni Leonel Álvarez ni el ‘Bolillo’ Gómez.

Pero la tara narcotraficante todavía la cargamos. No solo una, sino dos caricaturas que muestran a nuestros muchachos inhalando coca estuvieron circulando por la red. Ambas, provenientes de Europa, donde les debe parecer chistosísimo el cuento de que Colombia ganaba partidos porque sus jugadores se ‘encocaban’. Y aun cuando alguno de sus equipos puede todavía quedar de campeón, Europa, algo que me fascina, recibió sopa y seco de los equipos considerados más débiles y tercermundistas al comienzo de esta contienda mundialista. ¿No es una prueba de que el mundo está cambiando?

Pero como la pregunta es qué cambiará en Colombia con el espectáculo heroico de nuestra Selección, yo diría que mucho más.

El fútbol no puede considerarse un asunto banal. Un muchacho de 22 años y sus compañeros, cuya mayoría no pasa de 26, nos dieron razones para recuperar el orgullo de nuestra nacionalidad. Enfrentamos cara a cara a Brasil, el mejor equipo del mundo. En palabras del escritor y periodista argentino Martín Caparrós, Brasil venía a jugar con Colombia “con más miedo que vergüenza”. Pero, al contrario de lo que opina Caparrós, sobre que Colombia no se estaba jugando, como Brasil, su identidad en este Mundial, yo creo definitivamente que Colombia sí, y se la ganó. Jugábamos una revancha contra nuestra historia. La de parias latinoamericanos, la de narcotraficantes, la del único país latinoamericano con guerrilla, la de emigrantes, la de la pobreza, la de la corrupción. Gracias a la Selección Colombia, los niños de este país tienen un ejemplo, los jóvenes, un motor, y los adultos, una ilusión.

Muchos brasileños creían que la derrota de Brasil sería definitiva en la no reelección de su presidenta, Dilma Rousseff.
Creo que, salvo por las victorias de la Selección Colombia, no hay ninguna mejor inspiración para unir a este país tan polarizado alrededor de dos sentimientos: el honor y la gratitud. ¿Servirá eso para consolidar el proceso de paz? Colombia se enfrentó contra Brasil, James contra Neymar, y, aunque no ganamos, demostramos que el deporte limpio pudo contra las roscas mafiosas del narcotráfico que tanto atormentaron a este pobre país. La paz también puede contra la guerra, si queremos.

Profesor José Pékerman: un eterno agradecimiento por lo que nos enseñó a los colombianos. Dignidad.

Es un nuevo amanecer para Colombia.

Entre tanto… Creo que las estelas de violencia y destrucción en Bogotá que provocaron los triunfos de la Selección Colombia se deben a que Petro todavía no se ha desmovilizado verbalmente.

MARÍA ISABEL RUEDA

La piel de Zapa

daniel coronell

daniel coronell

Un asesinato está empezando a destapar la compleja red de corrupción que funciona en la Gobernación de Córdoba. Jairo Zapa, el director de regalías de la gobernación, quien manejaba más de 100 mil millones de pesos, desapareció a finales de marzo. Hace unas semanas un antiguo paramilitar llamado Joice Hernández confesó que lo había estrangulado, según él, porque la víctima tenía una relación con su novia. Todo indica que fue otro el motivo del homicidio.

El paramilitar reveló el lugar donde había enterrado a Zapa envuelto en un costal de lona. El cadáver estaba muy cerca de una finca del padre del gobernador de Córdoba Alejandro Lyons. Y digo una, porque coincidiendo con la gobernación de su hijo, una súbita racha de prosperidad le ha llegado al señor Lyons. Según los registros públicos, en mayo del año pasado compró cuatro fincas allí en Pueblo Nuevo, cerca de donde encontraron el cuerpo.

Más se demoraron en hallar los despojos mortales del doctor Zapa que el señor gobernador en salir a dar una explicación que nadie le estaba pidiendo: “Esto puede que haya sido una desafortunada coincidencia y no quisiera pensar que se trata de una manipulación perversa de alguien que intenta involucrar a mi familia en este lamentable episodio”.

Al margen de esa coincidencia, otras cosas raras han empezado a suceder desde la desaparición del director de regalías. Es como si alguien buscara desesperadamente alguna evidencia que hubiera dejado el difunto y que pudiera contribuir al esclarecimiento de su propia muerte.
Hace apenas dos semanas, cuatro hombres que se hicieron pasar por agentes del Gaula llegaron hasta la casa de los padres de Zapa. Los amarraron y amordazaron a ellos y a otras dos personas que los acompañaban y empezaron a esculcar cada rincón de la casa. Sólo se llevaron los celulares, nada más.
Días antes –cuando no habían encontrado el cadáver y no había certeza sobre los hechos- el contratista Jesús Henao, favorecido con jugosos negocios pagados con el dinero de las regalías, fue a visitar a la desconsolada esposa de Zapa y a sus cuatro pequeños hijos. A ella le dijo que quería entregarle 2 mil millones de pesos  “por si su esposo estaba muerto”. Le habló de múltiples “negocios” de contratación y mencionó en su conversación al Gobernador de Córdoba y a otros altos funcionarios. Preguntó por unos documentos y se despidió cuando la señora rechazó la generosa oferta.
Semanas después, el 8 de agosto, cuando ya el cuerpo estaba identificado, quien fue a la casa de la viuda fue el propio gobernador Alejandro Lyons. En su gentil visita de pésame, el señor gobernador manifestó su preocupación por la seguridad de la familia de Zapa. Sin embargo a la viuda le quedó la impresión de que el mandatario estaba más interesado en vigilarla que en cuidarla. Según ella, el gobernador insistió en la necesidad de instalar cámaras dentro de su casa “para protegerla”, ofrecimiento que ella declinó.
La viuda de Zapa se imagina que lo que están buscando los interesados es una especie de contabilidad que mostraría lo que los libros oficiales no dejan ver.
Para tranquilidad –o más bien para angustia- de sus incansables buscadores, los documentos sí existen.
Hay por ejemplo varios reveladores papeles, escritos en una letra que la viuda de Zapa reconoce como la de su difunto esposo, en los que se habla de negocios como “Agro Forestal”, “Turismo” y “Caña flecha” y se mencionan importantes sumas y porcentajes del negocio para “JH” y “JO”.
En otros, de color rosado, se mencionan una serie de obras con su costo asignado para “Pueblo Nuevo”.
Otros hablan del desembolso de regalías por el Banco Colpatria y menciona una serie de nombres al lado de unas cifras como “ $ 2.129’ ” “$ 11.000’ ”.
Algunas iniciales y nombres en los papeles coinciden con los del contratista Jesús Henao y los funcionarios Maximiliano García y Carlos Pérez, presos hoy como sospechosos del crimen.
La investigación ha ido avanzando notablemente, pero no ascendiendo. Hasta ahora la justicia no le ha preguntado al señor gobernador Lyons si tiene alguna información de lo que sucedió y de lo que sigue pasando.

Los rusos quieren más – Ética Periodista

rusos

Milán. Los rusos están por todos lados.

Dos delante y una familia de cuatro detrás de mí, en la fila para mostrar el pasaporte en el aeropuerto de Venecia. El único funcionario italiano que nos atiende habla ruso. Leer más de esta entrada

Colombia, testigo mudo

Maria Isabel Rueda

Maria Isabel Rueda

Colombia está absolutamente presa de su condición de testigo mudo de las inconveniencias políticas y morales del régimen venezolano.
Es lo que el expresidente Uribe llama, no sin razón, “silencio cómplice”. Un silencio que construimos conscientes de que se nos iba a volver, más que prudente, obligatorio. Es uno de los costos de la fórmula de permitir que sobre el proceso con las Farc fungieran como dueños sus patrocinadores, el chavismo y los hermanos Castro. Leer más de esta entrada

El reto de vivir juntos. – Jorge Ramos Avalos

vivir juntos

Esta maravillosa y milenaria ciudad alberga, dentro de sus muros, el principal problema internacional de nuestros tiempos: ¿cómo lograr la paz entre Israel y los palestinos?

Israelíes y palestinos, les guste o no, están condenados a vivir juntos en un territorio muy pequeño. Ninguno de los dos grupos se va a ir a vivir a otro lado. Pero todavía no se ponen de acuerdo en las reglas de su obligada convivencia. Leer más de esta entrada

El ‘refrito’ de Arrieta. – María Isabel Rueda

Maria Isabel Rueda

Maria Isabel Rueda

María Isabel Rueda

OPINIÓN .

Es cierto que la defensa del interés nacional implica confidencialidad. Pero de una discreción necesaria hemos pasado a un secretismo absoluto.

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LOS MUERTOS DE PEÑA NIETO (AÑO UNO). – Jorge Ramos Avalos.

etica periodista

Los mexicanos siguen muriendo, la guerra contra las drogas se está perdiendo, los narcos y grupos de autodefensa actúan con impunidad, y no hay un rumbo claro para reducir la narcoviolencia.

Ya, a estas alturas, deberíamos saber exactamente cual es el plan y la estrategia de Peña Nieto para evitar tantos asesinatos vinculados al narcotráfico. Pero lo único que está claro es que la política del gobierno en la lucha contra las drogas se ha basado en el silencio: creen que al no hablar del tema en público el asunto va a disminuir en importancia. Es la actitud del avestruz; escondo la cabeza y no veo nada.  Leer más de esta entrada

¿Se le puede creer a Putin? : María Isabel Rueda

Maria Isabel Rueda

Maria Isabel Rueda

María Isabel Rueda

OPINIÓN .

Luego de días de silencio sobre el sobrevuelo de los aviones, llegó el comunicado de la Cancillería rusa, ante el reclamo del gobierno colombiano.

En agosto de este año, tres buques de guerra rusos atracaron en Puerto Corinto (Nicaragua). Informa el canal de televisión Estrella, tomando declaraciones de sus capitanes, Vladimir Ruban, jefe de los buques rusos, y Neksey Ousyannika, que los rusos “apoyaremos a Nicaragua si se desata un enfrentamiento armado”.(…) A continuación, menciona uno de los capitanes “torpedos, cohetes, cohetes de larga distancia, más o menos 600 kilómetros, cañones…”. Remata la periodista del canal: “El gobierno ruso está esperando otra invitación para enviar más naves de guerra a este país”. (Ver http://youtube.com/watch?v=FzNaOFU_BA#t=14.) Leer más de esta entrada

Petro: el desafío

Maria Isabel Rueda

Maria Isabel Rueda

María Isabel Rueda

La nulidad de Petro para gobernar equivale a que muchos recursos de Bogotá se hayan perdido en improvisaciones. Leer más de esta entrada