Es inaudito que, por quinta vez, las Farc nos impongan Presidente.- MARÍA ISABEL RUEDA

Maria Isabel Rueda

Maria Isabel Rueda

¿Nos habremos dado cuenta de que llevamos cinco elecciones presidenciales en línea en las que las Farc han sido factor determinante?

La primera, la de Andrés Pastrana, cuando a Víctor G. Ricardo y a Álvaro Leyva les sonó la flauta de hacerle una visita in situ a ‘Tirofijo’ en su campamento. Citaron a una rueda de prensa en la que ‘Tirofijo’ lucía un reloj suvenir de la campaña pastranista. Se disparó de inmediato el mensaje de que si Pastrana era elegido Presidente podría haber paz con las Farc. Y Pastrana ganó.

Cuatro años más tarde, las Farc nos hicieron votar por Uribe. Ante el fracaso del Caguán y el escándalo de los descubrimientos transmitidos por el entonces senador Germán Vargas, de que en el Caguán se escondían secuestrados, camionetas robadas, caletas, droga y se estaban robando las tierras, y de que la zona de distensión era un campo de entrenamiento, los colombianos comenzamos a escuchar la voz de Álvaro Uribe Vélez, que prometía dar esa pelea militar. Empezó muy bajito en las encuestas, pero borrosamente recuerdo que pegó un brinco del 10 al 40 por ciento, convirtiéndose en un candidato viable, después de una manifestación en Villavicencio en la que miles de personas salieron a protestar contra el secuestro y la guerrilla.

Así pasamos 4 años, dándoles duro a las Farc con un Ejército que desde el gobierno de Pastrana y con la ayuda de los gringos se había venido fortaleciendo. Y cuando llegó la hora de reelegir a Uribe, lo hicimos: la tarea de debilitar las estructuras militares guerrilleras iba bien, pero no había culminado. Nuevamente las Farc fueron el elemento definitivo para reelegir al Presidente, ante la sensación del país de que la guerrilla sí era derrotable militarmente.

Cuatro años después, las Farc nos volvieron a conducir a los colombianos a votar por Juan Manuel Santos, convencidos de que continuaría la tarea emprendida por Uribe. Pero sorpresivamente Santos, que había sido elegido para seguir aniquilando militarmente a las Farc, tomó otra ruta, aconsejada por la razón y el corazón: resolvió negociar con ellas. Eso jamás se lo perdonó el expresidente Uribe, para quien fue una traición y un retroceso en la dirección equivocada. Desde el primer día se dedicó a sabotearlo.

En las elecciones de hoy, vuelve y juega: las Farc serán decisivas. Si el ganador es Juan Manuel Santos, indicará que la mayoría de colombianos quiere seguir explorando el camino de la solución negociada. Es tan fuerte el optimismo que hasta muchos representantes de la izquierda que votarán por la reelección han anunciado que lo harán con guante de látex o con tapabocas, porque en lo demás este gobierno les ha parecido malísimo, pero el ideal de la paz es más fuerte.

Si gana Óscar Iván Zuluaga, también será gracias a las Farc. Porque la mayoría de colombianos habrá decidido rechazar una negociación que, para ellos, implicará el costo de una gran impunidad, que no están dispuestos a pagar.

Pensándolo bien, es inaudito que los últimos cinco presidentes de Colombia se hayan elegido por causa de las Farc. Estamos en un círculo vicioso. En el interregno, han fallecido por muerte natural o en acciones militares todos sus generales: ‘Jacobo Arenas’, ‘Manuel Marulanda’, ‘Raúl Reyes’, el ‘Mono Jojoy’, ‘Alfonso Cano’. Seguimos atrapados en la historia de hace 50 años, solo que hoy negociamos con coroneles y tenientes.

Mis votos son por que esta sea la última vez que las Farc definan las elecciones presidenciales en Colombia. A ver si en cuatro años el debate de la campaña puede ser alrededor de la educación, de la pobreza, del crecimiento, del empleo, del campo, de la industria, de la infraestructura, del agua, y no de la disyuntiva guerra-paz.

Entre tanto… ¿Y después de las elecciones, quién curará las heridas de un establecimiento totalmente dividido? Sea quien sea el ganador, debe ponerse desde el primer día en esa tarea.

MARÍA ISABEL RUEDA

Miss Universo al rescate. – Jorge Ramos Avalos.

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El grito era tan potente que lo escuchaba a través del celular de otra persona, no el mío. Era una venezolana que celebraba el triunfo de su compatriota, Gabriela Isler, en el concurso Miss Universo. Los gritos no paraban.

 En Twitter la celebración de los venezolanos parecía una fiesta. Como si se tratara de su misma hermana. Me pareció una exageración, un festejo desproporcionado. Pero era, en realidad, la primera buena noticia para los venezolanos en mucho tiempo. Leer más de esta entrada

‘Mi vida es ser buen periodista, no un sobrino obsecuente’

Alejando Santos - Etica Periodistica

Alejando Santos – Etica Periodistica

Alejandro Santos, director de ‘Semana’, en entrevista con María Isabel Rueda.

¿A quién le va a dedicar el Moors Cabot?

A dos grandes periodistas que ya no están: Enrique Santos Castillo y Guillermo Cano. A mi abuelo, porque encarnó a plenitud la pasión y la vocación de un periodista en la efervescencia de una sala de redacción. Fue quizá el gran decano de todas las generaciones que hoy trabajan en los medios en Colombia. Y a Guillermo Cano, porque desde el periodismo fue el baluarte ético y moral de la sociedad. Él se atrevió a trazar una línea de lo que la sociedad no podía tolerar y por eso la mafia lo asesinó. Leer más de esta entrada

Uribe versus Kalmanovitz

Daniel Coronell - Etica Periodistica

Daniel Coronell – Etica Periodistica

El presidente de la época no tuvo a bien declarar el posible conflicto de interés cuando creó un distrito que incluía sus propias tierras.

En esta esquina Salomón Kalmanovitz, académico de larga trayectoria, economista, ex miembro de la junta directiva del Banco de la República, analista, investi

EL PAPA PECADOR

Jorge Ramos - Etica Periodistica

Jorge Ramos – Etica Periodistica

Cada vez que habla el nuevo Papa Francisco tengo esa maravillosa sensación de que no se quiere imponer, que prefiere dialogar, que no se presenta como el dueño de la verdad. Y eso es nuevo. Este es, sin duda, un Papa con un estilo distinto. Ya veremos muy pronto si se atreve a cambiar, de fondo, tantas cosas que están mal en la iglesia católica. Leer más de esta entrada

Premio a la matonería

Maria Isabel Rueda

Maria Isabel Rueda

Si alguna característica ha mostrado Gustavo Petro desde que es Alcalde, ha sido su capacidad para destruir, no para construir. Respira mejor fomentando odio entre los ciudadanos, que convivencia y armonía. Petro puede que se haya desmovilizado, pero de espíritu no. Leer más de esta entrada

Marco real y marco teórico

Daniel Coronell

Daniel Coronell

Algo va de la propaganda a la realidad. Hoy hablaremos del contraste entre un marco teórico y un marco real. El marco real se llama Marco Antonio Rodríguez Peña y es un pequeño propietario de tierra en Santander. El marco teórico sostiene que la agroindustria genera progreso y prosperidad para todos, en contraste con el minifundio que solo deja pobreza y frustración. Leer más de esta entrada

Una ley con dedicatoria

Si el gobierno tiene tan claro que estos gigantes no han infringido las normas, ¿para qué necesitan una nueva ley que avale sus procedimientos?

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El gobierno quiere vestir de discusión sobre el modelo de desarrollo agrario lo que realmente es un debate sobre apropiación y acumulación ilegal de tierras baldías. Los beneficiarios del proyecto de ley no son muchos y los más notables tienen nombre propio: Riopaila-Castilla, Cargill, y La Faz Leer más de esta entrada

JORGE RAMOS AVALOS: Snowden, ¿traidor?

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Claro, nadie quiere otro 9/11. Nadie. Salvo Al Qaida y otros grupos terroristas. Las encuestas en Estados Unidos son inequívocas; los norteamericanos quieren que su gobierno haga todo lo que sea necesario para evitar otro ataque terrorista como el que le costó la vida a casi tres mil personas hace una docena de años en Nueva York, Washington y Pittsburgh. Leer más de esta entrada

Delicada advertencia

La CPI es el organismo que eventualmente podría decidir en un futuro si activa su justicia complementaria, para que no se queden sin sanción los crímenes de lesa humanidad que no hayan sido juzgados internamente por un país.

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 las Farc no les gusta el marco jurídico para la paz porque dizque no fue discutido con ellas. Eso las pinta perfecto. El marco no le gusta tampoco a la Comisión Colombiana de Juristas, probablemente porque afecta su negocio con las víctimas. No le gusta a Human Rights Watch, seguramente porque el señor Vivanco considera inadmisible que los beneficios judiciales diseñados para la guerrilla eventualmente también cobijen a militares acusados de graves delitos. Pero lo que resulta francamente incomprensible es que no le guste, y que lo diga públicamente, a la fiscal general de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda. Leer más de esta entrada